DESCUBRIENDO LA VERDAD DIA 2 Segunda parte y fin

Quedo claro, me guiño el ojo asintiendo como que lo tenía claro. Dio la vuelta a mi mujer y con la palma de la mano en todo el culo, metió su de dedo corazón y la apretó el plug metiéndole todo dentro. Mi mujer dio un respingo a lo que un ¨traquilaaa¨ acompañado de un fuerte azote hizo quedarse quieta.

Jose Manuel se puso en cuclillas abriéndola las cachas del culo y sujetándoselo lo ordeno:

– Aprieta Miri, pero con cuidado, quiero que controles tu ano y solo saques la base, si te pasas y se sale todo tendré que enfadarme y eso no queremos ¿verdad mi zorrita?

Un fuerte manotazo la hizo dar un paso hacia delante mientras decía:

– Joder Jose no se si voy a poder.

Jadeaba como una niña que va a empezar a llorar, apretaba, pero con tanto miedo que no conseguía sacarlo.

Otro azote mas justo en la zona alta del culo, que la hizo soltar un uhhhhg y justo salió la base.

– Muy bien Miri, muuuy bien.

La cogió la cabeza y el cuello como solía hacer y la doy de nuevo un brutal morreo, no la dejaba ni respirar.

Bajo la manaza a su entrepierna, la agarro la vulva y mi mujer se corrió irremediablemente al primer apretón, doblado las piernas y abriendo la boca para comerle la lengua con ansia.

– Hay que joderse que pedazo de puta eres.

Jose Manuel tenia ya la polla más que a punto, se restregó los restos de flujo de mi mujer.

Mirandola a lo ojos la apoyo encima de la cómoda, mi mujer le buscaba la boca, pero él se resistía, ella estaba desesperada por besarle, su cara de vicio y sus ojos de deseo eran un poema.

La abrió las piernas y mirándola a los ojos se la empezó a clavar.

Mirian cerró los ojos al sentir como la abrían. Fue muy despacio, hasta llegar al fondo.

La agarro del cuello y de nuevo la empezó a besar y chupar. La daba duro, muy duro, tanto que tuvo que agarrarse al cuello de él. Se la sacaba entera y con violencia se la volvía a meter.

El bajo la mano a su teta derecha y nada más agarrársela y presionar su pezón mi mujer se corrió de nuevo con un siiiiiii, que sin lugar a duda cualquiera que estuviera en alguna habitación colindante habría oído.

Esto alentó a Jose Manuel a bombear más si cabe, cogiéndola en vilo y follandosela de pie, la levantaba como una muñeca y la dejaba caer en el pollon.

El empezó a bufar como un animal y la dijo:

– Te voy a llenar Miri.

Empezó a clavársela con tal violencia casi sin sacársela, que temí que la reventara, pero un:

– Así por favor así, lléname. Y un:

– Otra vez, otra vez. Me confirmaban que de nuevo me equivocaba.

Mi mujer se corría al notar como Jose Manuel bufaba corriéndose.

Un terrible grito por parte de Jose Manuel y empezó a escupir semen en el interior de ella. Semen que resbalaba por el troco y sus huevos hasta caer al suelo.

La dejo clavada, mi mujer abrazada a él besándole. El aguándola por el culo con la mano en la raja, apretando para que el plug no saliera.

La puso de pie, a acariciándola la cara la dijo:

– Ya sabes zorrita, ¿verdad?, la próxima vez que no te lo tenga que decir.

Mirándole a los ojos con cara de zorra, se puso de rodillas, con las manos atrás, metió el cimbel en su boca y lo trago entero, notando como volvía a su estado normal, limpiando bien todo…tronco, base, huevos y, por último, y sin que el la indicara nada, metió su boca por debajo y abriéndola los cachetes le lamió el ano, a lo que el con cara de agrado dijo:

– Muy bien Miri, esto empieza a funcionar.

Yo estaba con los pantalones bajados, no podía parar de pajearme y a la vez no quería correrme, todo esto me ponía a mil por hora.

Jose Manuel me miró y me guiño un ojo. Cogió a Mirian del pelo y trayéndola de rodillas la puso delante de mí. Mi mujer se relamía, ella quería comérmela y darme ese placer, y yo lo deseaba mas que nadie, estaba a punto de estallar.

A escasos centímetros de la boca de mi mujer, era Jose Manuel quien controlaba su cabeza y la distancia. Sujetándola fuerte, para que ella no hiciera nada que el no manejase y yo no avanzara más de lo que él permitía.

– Llegados a este punto parejita y dado que hoy va a ser nuestra gran noche de estreno, sobre todo la de la puta de tu mujer, esta claro que ni tu ni ella sabíais que ibais a llegar hasta aquí.

– Os voy a decir que me tenéis que dar vuestra palabra que desde ahora, haga lo que haga, como lo haga, donde lo haga y con quien quiera que lo haga Miri, será de mi propiedad absoluta y me obedecerá sin ningún, pero ni queja.

– ¿Estás de acuerdo Julio?

Mire a mi mujer, sujeta del pelo, sometida, mirándome con deseo. Deseando comerme la polla. Con las tetas y la boca rojas de los besos y magreos, los labios del coño irritados de los pollazos que acaba de recibir aun echando leche en el suelo. Restos de semen en su barbilla tras la limpieza que le dio al cerdo este, no podía pensar con claridad, solo quería meterle la polla en la boca a mi mujer y que me la chupara.

– Te doy mi palabra, por mi parte vía libre.

Con una enorme sonrisa Jose Manuel acerco la boca de mi mujer a mi polla.

Se la trago entera, nada mas notar su calor noté que me corría. Fui a agárrala la cabeza, pero un fuerte tirón de Jose Manuel la saco de mi polla, y de mi capullo salieron borbotones de semen que cayeron al suelo y sobre las piernas de mi mujer.

– Una cosa es que te haga un favor y otra que te pases, esta solo toma la leche de quien yo le diga.

El muy cabron me dejo con la miel en los labios nunca mejor dicho, me corrí si, pero me corto el orgasmo lo que me provocó un fuerte dolor de huevos.

Quise disimular y como si nada hubiera ocurrido dije:

– Mirian no ha dicho nada, ¿tú lo aceptas mi amor?

Mi mujer me miró, Jose Manuel la levantó, me dio la espalda y agarrándola la dio unos de sus babosos morreos, a lo que mi mujer respondió con ansia cogiéndole del cuello.

Me dio la espalada para que viera la cara de Mirian mientras la magreaba y la morreaba. Entregada con los ojos cerrados comiéndose con ansia. Estaba claro que ella aceptaba.

Corto el beso me miro con seguridad:

– ¿Lo tienes claro Julito?,

– Date una duchita rápida que nos vamos Miri.

Mi mujer se fue para la ducha contoneándose luciendo su cuerpazo, estaba muy caliente aún.

Jose Manuel aprovecho para acercarse a mi y en todo reconciliador me dijo:

– Sinceramente Julio, esto es un juego, si algo ves que se te va de las manos o que os va a afectar demasiado me lo dices y corto ¿ok?, se que no, que os mola esto, pero que sepas que el control final real es tuyo ¿ok?

El muy cabron de nuevo se ganaba mi confianza absoluta solo pode guiñarle un ojo y decirle ok.

Salió Mirian, parecía una diosa con el pelo recogido. La dio el vestido y se lo puso.

Espectacular vestido blanco ceñido a todo su maravilloso cuerpo (os mandaré foto a los que comentéis y valoréis)

Verla allí de píe con el vestido blanco ceñidísimo, marcando sobre manera sus tetitas y los pezones, que al roce de la tela estaban como piedras, hicieron que mi polla diera de nuevo un tirón hacía arriba. Se notaba a la legua que tampoco llevaba braguitas.

Jose Manuel se acercó a ella la soltó el pelo.

Mirian dijo:

– Jose, ¿quieres que me pinte los labios?

Comentaros a estas alturas, que mi mujer rara vez se maquilla, solo se pinta los labios y la raya de los ojos, pero solo cuando salimos.

– Si putita, de rojo zorra y píntate la raya negra de los ojos, quiero que llames aun mas la atención, todos tienen que ver el bombón que yo me como.

Mientras Mi mujer se pintaba, Jose Manuel se vistió, se puso de sport con un pantalón chino

Y lo que me sorprendió un poco es que no se puso slip, a lo que, al subirse el pantalón, se la notaba un pedazo de bulto exagerado, ya me lo estaba imaginando empalmándose.

Salimos los tres de la habitación. Mi mujer y Jose Manuel delante, él con una mano en la cintura y con la otra la agarrada de su mano, yo detrás cuan amigo sujeta velas. Por detrás era mortal la visión, se la marcaba perfectamente la raja del culo, el puto vestido se ceñía como si fuera de neopreno, y eso me encantaba.

Quedamos frente a la puerta del ascensor, Jose Manuel dijo algo a Mirian al oído, esta hizo un gesto mirando hacia su bulto y el cogió la mano que sujetaba de ella e hizo que la posara sobre su entrepierna. Estaba claro que le había dicho que no llevaba ropa interior.

Mi mujer sopesaba su polla por encima cuando se abrió la puerta del ascensor, una pareja de mediana edad que estaba dentro se dio cuenta de la jugada y pusieron cara de póker.

Entramos todos, el seguía sujetando la mano de mi mujer es su entrepierna, mi mujer roja como un tomate ante la tensión creada, yo disimulaba mirando al suelo.

Salimos del ascensor y entramos al restaurante. Creo que no hubo ni un solo tío, con pareja o no, que no girase la cabeza y mirase con expresión de asombro al ver el pedazo de pibón que acababa de entrar por la puerta.

Noté de manera descarada como camareros y camareras se hacían señas como diciendo, estos son los de ayer. Estaba claro que habíamos sido la comidilla del personal tras la noche anterior con Jose Manuel, algún grito que oirían y lo del medio día con los guarros aquellos.

Volvimos a nuestra mesa rincón, esta vez sin biombo.

Empezamos a cenar de manera distendida, tomamos buen vino y comimos muy bien.

MI mujer y Jose Manuel se daban cositas en la boca para comer como si fueran novios, nos tenia fichado todo el comedor.

A la espera de los postres Jose Manuel dijo:

– Miri levántate y con mucha, pero, mucha tranquilidad y sensualidad te vas al baño, paséate, quiero que te vean bien todos estos mierdas y sus mujeres, que esta noche ya te oirán gritar de gusto.

Mi mujer se levantó, y al pasar por delante de él, se puso de pie, la agarro del culo con una mano y con la otra de la nuca y la clavo la lengua con uno de sus morreos. Creo que todo el mundo se dio cuenta.

Mi mujer se fue para el baño, fugazmente me miró y vi en sus ojos fuego, estaba que ardía de caliente.

Aprovechando nuestra soledad me dijo:

– En un rato cuando juegue con ella un poco mas y la ponga mas caliente aún, te daré la orden de que te subas con ella. En la habitación la pones las medias negras, las bragas que habéis comprado.

– Sacas de la bolsa de mis cositas, unas vendas de seda, una venda para los ojos y la bola de la boca.

– La pones en medio de la habitación de rodillas con el culo apoyado en sus piernas. La atas las manos atrás, la pones la venda de los ojos y la bola en la boca y sin hablar ni tocarla, claro, esperas a que yo suba. Y PROHIBIDO hablar ni comentar nada, ni a solas, ni cuando yo suba, ¿ok? .

– Luego en habitación, cuando yo te haga un gesto, la ayudas a levantarse la pones boca abajo, la atas a la cama con las piernas y los brazos abiertos y la metes un cojín bajo la tripa para que se le quede el culo en pompa.

– Nadie podrá hablar nada, solo yo ¿entendido? Solo se oirá mi voz y sus gemidos.

Asentí de manera rotunda diciéndole que si con la cabeza, no hacia falta que me pronunciara estaba claro que le iba a hacer caso.

Llegó mi mujer, sonriente orgullosa, caliente.

– Que corte, todo el mundo mirándome con un descaro de la leche, además he visto a los panolis de a medio día, solo les faltaba babear, jajaja.

Jose Manuel hizo un gesto, como diciendo vaya vaya….

– ¿Quién son? ¿Los tres mirones de anoche?

– Si los que no quitaron ojo del espectáculo, que hoy a medio día nos han pedido una foto. Comentó Mirian risueña.

Con tono un poco más serio Jose Manuel contesto:

– Lo sé, sé que les has zorreado un poco, a la hora de comer. Cuando he llegado esta tarde seguían en bar de hotel y me han llamado para comentármelo.

De nuevo, otra vez sensación de vértigo, como se lo había callado el cabronazo.

¿Qué le habrían contado? y sobre todo ¿qué les habría contado él?

La charla sobre hacer todo lo que quisiera etc., empezaba a tener sentido. Jose Manuel prosiguió.

– Cuando me han llamado me he mosqueado y he pensado, tengo que llamar a Julio y liarnos a ostias con estos payasos, pero luego han aflojado viendo mi cara de mala ostia y han ido suavizando la historia, al final me he tomado un gin tonic que me han invitado. No son malos tíos, están aquí por trabajo. Un poco fantasma el calvo, pero no son malos tíos. Están flipando con mi zorrita como es normal. Concluyó

Su forma de contarlo me tranquilizo un poco, ya que parecía que no había pasado nada raro, y todo había quedado en agua de borrajas.

Tras los postres pedimos champan y de nuevo Jose Manuel impuso orden:

– Tu Julio no bebas, quiero que estés bien sereno, esta botellita nos la bebemos tu mujer y yo.

Como ya comenté, no me importó, ya que no solemos beber de manera habitual, pero que mi mujer bebiera mas de la cuenta, estaba claro que era presagio de tormenta.

Mientras bebían, Jose Manuel y Mirian se besaban, el con total descaro la acariciaba y daba pellizcos en los pezones, la mordía la lengua y el labio, mi mujer estaba que no podía dejar de apretar y mover las piernas del calentón.

Acerco su boca al iodo de mi mujer, mordiéndola el lóbulo y con tono rotundo:

– Súbete el vestido y abre las piernas.

Mirian obedeció como si tuviera un resorte, estaba deseando que la tocara para seguro correrse al primer toque.

Jose Manuel bajo su mano sobándola desde las tetas hasta justo encima del pubis:

– Quieres que te agarre el coño y te lo apriete para correrte verdad zorra.

Mirándole a los ojos con cara de ruego y sumisión total mi mujer gimió:

– Si por favor Jose agárrame, pellízcame o tócame, pero por favor necesito correrme.

Jose Manuel amagaba con la mano, bajando y subiendo sin llegar a tocarla.

Mirian le agarraba la mano como queriendo metérsela entre las piernas, con los ojos cerrados, respirando muy profundo, no podía más, necesitaba correrse.

De un tirón, Jose Manuel saco la mano, la agarro de la cara y la dio un morreo. Al retirar su cara, mirando con cara de cabron a mi mujer me dijo:

– Tirar para arriba, que en 15 min subo yo. Tu sabes Julio y tu zorra lo que tu marido te diga a rajatabla, como le preguntes algo o yo vea que habéis hablado o no le haces caso, según entre en la habitación cojo mi maleta y me largo. LO TENEIS CLARO LOS DOS.

Mi mujer sorprendida, con cara de circunstancias me miró no entendiendo nada, hasta que me oyó:

– Si Jose Manuel, no te preocupes que tu zorra estará preparada.

Una enorme sonrisa, a la vez que asentía con la cabeza fue la respuesta de Jose Manuel.

Agarré con decisión a mi mujer del brazo, que, tras bajarse el vestido, avanzábamos hasta el hall a coger el ascensor.

No hablamos, tuvimos la suerte de que subía vacío. Mi mujer aprovechó:

– Que habéis hablado cabrones. Dijo sonriéndome con cara de picara.

La agarre de la cara y la di un morreo de infarto, estaba como loco por besarla y por follarmela, lo hubiera hecho ahí mismo, pero el juego era el juego:

– Nada tu obedece y calla ese es el juego.

Sonrió. Entramos a la habitación la ayudé a quitarse el vestido. La até las manos atrás, se puso de rodillas, la amordacé con la bola y la vendé los ojos.

El silencio fue rotundo, no dijimos nada, yo era un autómata y ella mi muñeca.

La espera se me hico larga, me quedé en slips, no quería perder el tiempo luego.

Ella respiraba profundo, yo estaba ansioso por que empezara el espectáculo.

Pasos por el pasillo, varias personas. Hablan en voz baja. Reconozco la voz de Jose Manuel.

Se abre la puerta, Jose Manuel no entra y dice:

– Muy bien Julito, lo has hecho muy bien.

Mira a mi mujer con deseo, mucho deseo. Abre la puerta y haciendo un gesto de que no hagan ruido y no hablen entran los tres guarros de los que habíamos hablado.

Le miro con cara de mala ostia, y le hago el gesto de que está pasando aquí. Él es rotundo:

– ¿Confías en mí no?, tu tranquilo, hazme caso.

Acepto con reticencias, pero acepto.

Se acerca a mi mujer y empieza a sobarla la cara el cuello, las tetitas, juega con sus pezones.

Mi mujer esta que se funde de caliente se la cae la baba a través de la bola.

La magrea el culo comprobando que todo esta donde tiene que estar, y la muestra a los tíos como diciendo ¿veis que buena esta?

Los tipos no se lo creen, se mueven con sigilo a los gestos de Jose Manuel que les enseña como la pellizca, como saca sus dedos empapados de su coño y la abre el culo para que vean como se lo dilata con el plug.

Está claro que mi mujer intuye y siente que hay mas gente y al igual que yo lo sospechaba en el fondo sabe quiénes son.

– Quítala la mordaza, me ordena.

Libero la boca de mí mujer y sin que nadie la ordene nada, la abre y se relame como sabiendo lo que viene ahora.

– Que bien Miri como vas aprendiendo, se regodea mirando a los colegas.

Jose Manuel se desnuda por completo, el biberón esta a media asta y se lo da a tomar a mi mujer que, con ansia, desencaja la boca sacando la lengua para recibirlo.

Los tres tíos se soban por encima del pantalón sus pollas y están sorprendidos con el espectáculo.

Jose Manuel les hace un gesto y los tíos sacan las pollas de los pantalones, uno hace el amago de bajárselo, pero con otro gesto Jose Manuel le deja claro que solo se saque la polla.

Dos de ellos son pollas de lo más normal pero el puto calvo, por eso iba de vacilón. No llegaba a Jose Manuel, pero calzaba también buen rabo.

Los tíos se la empiezan a menear mirando el espectáculo.

Con la polla bien dura, Jose Manuel empieza a follarse a mi mujer por la boca, agarrándola del pelo y haciéndola dar arcadas. La da pequeñas bofetadas mientras se la mete.

La levanta del suelo, con un gesto y mi ayuda la ponemos al borde de la cama a cuatro con la cara en las sabanas y el culo totalmente expuesto, la vuelvo a amordazar.

Coge al calvo del brazo y le pone detrás de mi mujer y con un gesto le dice que se lo coma.

El cabron se tira a muerte lamiéndola con ansia la raja del culo y los alrededores del ano y el plug. Se agacha un poco mas para lamerla el coño y al primer contacto mi mujer se corre con terribles espasmos, llenándole la cara y la boca al cerdo, que en lugar de retirarse y darla unos segundos se viene arriba y con más ansia se lo come, succionándola mientras la lame el clítoris por debajo, y de nuevo mi mujer explota corriéndose otra vez gimiendo desenfrenada con la bola puesta.

Jose Manuel le retira, por cómo actúan estaba claro que ellos sabían quién mandaba aquí y obedecían también, tal vez ese fue el pacto entre ellos para poder estar ahí.

Agarra la base del plug y recreándose se lo empieza a sacar, todos nos acercamos para verlo en primer plano, mi mujer hace ademan de dolor encogiendo los pies, pero un brutal azote hace que se relaje de nuevo.

La dilatación lograda es muy seria. Pero aún seguía siendo mucha polla.

Me dio el plug, acercó el pollon al ano indefenso de Mirian y apretó, ella dio un tirón hacia delante como para liberarse un poco de la presión, pero de nuevo, otro brutal azote la hizo ceder. De un tirón se la clavo entera completamente, mi mujer resoplaba y respirada entrecortada, aguanto uno segundos con ella en lo mas profundo de su culo. Uno de ellos no aguanto y se corrió como un gorrino salpicando la cama.

Jose Manuel se mosqueó y con un gesto con la mano le dijo que se fuera.

El tío no dijo nada, se limpio en el baño y se fue.

Jose Manuel con gesto de cerdo, le hizo una seña al calvo para que empezara a frotarla el clítoris a mi mujer.

El tío encantado empezó a tocarla, frotando y pellizcado su coño, Jose Manuel empezó con el bombeo, sacándola y metiéndola entera hasta la empuñadura, mi mujer ya estaba abierta 100% empezaba a temblar, cuatro golpes con toda su fuerza en el culo y de nuevo se corrió en la mano del puto calvo.

Jose Manuel saco el pollon de su culo y sin ninguna contemplación se la clavo por el coño, un brutal uhmmmm salió de la amordazada boca de mi mujer, estaba deseando que se lo llenara de carne y así estaba siendo.

Mirian jadeaba se corría de nuevo mientras Jose Manuel la embestía como un toro clavándosela hasta la matriz.

– Quítala la mordaza, me ordeno jadeante.

Aceleró el ritmo si cabe aún más, mi mujer al estar liberada de la mordaza y gemía totalmente desinhibida.

– Desátala y quítale la venda.

Raudo obedecí. Mi mujer llevo las manos a la altura de sus hombros y con fuerza agarro las sabanas para aguantar las embestidas de Jose Manuel. Este estaba agarrado fuertemente a sus caderas para manejar completamente el movimiento.

Mi mujer se corría sin remedio de nuevo, a lo que Jose Manuel dándola varios cachetazos en lo alto del glúteo la decía.

– Muy zorra muy bien, vamos VEN.

Como una bala mi mujer salto de la cama y se tiro al suelo, hasta ese momento había tenido los ojos cerrados tras quitarla la venda, pero al ir a por su leche vio al calvo y el melenas allí con las pollas fuera cascándosela.

Hizo como si no estuviesen agarro la polla de Jose Manuel con las dos manos y se la trago entera a lo que este sujetándola la cabeza grito:

– Toma tu leche Miri tómala toda.

Y bramando como un toro empezó a escupir semen que desbordaba la boca de mi mujer saliéndose por la comisura de los labios y cayéndole en el pecho alguna gota.

Ella trago todo lo que pudo, la aparto un poco y con la punta de la polla Jose Manuel recogió lo que se había caído mas lo que tenia en la cara y se lo dio a tragar también.

Mirian trago y empezó a limpiarle con deseo toda la polla, los huevos y a lamerle el culo como ya era costumbre.

Mientras ella acaba su tarea Jose Manuel comento:

– Ahora te vas a portar bien y a estos amigos que los has calentado y han visto que eres mi zorra les vas a dejar que se relajen contigo un poquito, así yo me recupero y te vuelvo a follar como te mereces.

– Poneros unos condones. Les ordenó.

– Y hacéis lo que yo os diga sin tocar, ¿lo tenéis claro?

Los tíos asintieron, se pusieron un condón. Mi mujer solo ponía cara de zorra mientras jugaba con el pollon de Jose Manuel dándole mordisquitos y chupándoselo con cariño. Solo miraba de vez en cuando al puto calvo, estaba claro que ese cerdo la ponía y el rabo que gastaba también.

Yo llevaba mas dos horas con la polla durísima, me dolía todo, pero no quería correrme cuando llegaba al punto de no retorno paraba para así poder gozarlo mas

– Túmbate en el suelo le mando al calvo.

Este se tiro tripa arriba con la polla mirando al cielo. Levanto a mi mujer cogiéndola del pelo y la puso en cuclillas encima de él.

El calvo fue a agarrarla de la cadera a lo que Jose Manuel dándola un tirón para arriba la quito de la postura y le dijo:

– Te he dicho que, sin tocar, si no te gusta te vas a tomar por culo con tu amigo y listo ¿ok?

No hubo que decir más, el tío echo los brazos atrás y Jose Manuel clavo a Mirian en la estaca del calvo. Jose Manuel se agacho y empezó a morrearla a su manera, mi mujer le agarraba de la cabeza, el jugaba con sus pezones y tetas. Bajo una mano a su clítoris y empezó a darle cera.

Mirian empezó a cabalgar clavada, estaba a punto de correrse de nuevo. De un tirón la agacho hacia el pecho del calvo y le dijo al otro:

– Vamos clávasela sin miedo

Jose Manuel la abrió lo cachetes del culo y el melenas se la clavo hasta el fondo del tirón.

Mi mujer gritó, era su primera doble penetración.

El melenas embestía con todas sus ganas, mi mujer se mordía el brazo así misma resoplando.

Un grito deme corrooo díossssss, lleno la habitación, temblado se empezó a correr y dando espasmos de nuevo, se corría sin remedio antes los envites en su culo.

El melenas no aguantó sus temblores y se corrió cogiéndola muy fuerte de la cadera y vaciándose en el condón muy dentro de ella.

Se retiró, pero en esa postura con el pollote del calvo dentro y rozándole todo, Mirian levantó su cuerpo iba de nuevo a por otro.

De un manotazo Jose Manuel, la tumbo de nuevo en el pecho del calvo, ya estaba otra vez el misil preparado. Con sus dedos agarro la cabeza de la polla y se la hundió entera estando en cuclillas. Mi mujer suplicó:

– Jose por favor, son muy grandes, me duele, me llenáis entera noo por favor.

Hice amago de intervenir, pero un gesto con los labios de mi mujer mirándome, me dio a entender que estaba jodida pero que le gustaba.

Jose Manuel acelero los pollazos, y Miran irremediablemente se empezó a correr de nuevo, el calvo la acompañaba con su corrida también, a tras su terrible aggggg, la agarro de la cabeza y la comió la boca, a lo que mi mujer le correspondió con ansia mientras aguantaba los ataques de Jose Manuel y disfrutaba los últimos espasmos de su orgasmo.

Jose Manuel se quitó y la dejo morrearse con el hasta que la polla del calvo flácida salió de su coño.

– Venga tirar los dos que la fiesta se ha acabado ya para vosotros.

Mi mujer en el suelo, agotada con cara de zorra y yo con cara de salido miramos como los mendas se iban.

Jose Manuel con cara de mosqueo se dirigió a mí:

– Has visto ¿no?, la dejo un rato de controlar y le come la boca a ese puto asqueroso.

– Ya la puedes atar corta o se esta zorra se nos va de las manos.

Estaba claro que le había jodido, pero también le había gustado, corto de follarsela por que se habría corrido viendo como se comía la boca con ese asqueroso, tenia el rabo a mil escupiéndole liquido pre seminal.

La agarro del pelo para ponerla de pie, y me dijo ya sabes lo que tienes que hacer.

Cogí a mujer y la tumbé boca abajo, ya la notaba agotada, al atarla y ponerla el cojín debajo de su vientre vi como había pequeños restos de sangre mezclados con sus jugos y como sus labios y ano estaba en carne casi viva, me miro con cara de cordero degollado cuando de nuevo la puse la mordaza, a lo que yo la respondí como venganza como ella me había hecho cuando grito que noooo, la hice el gesto del beso y la guiñe un ojo.

Jose Manuel se subió a la cama, con las manazas la masajeaba el culo:

– Has sido un poco más puta de lo que yo te había mandado y por eso ahora te voy a castigar.

Agarro el plug grande, la escupió en el culo y se lo metió del tirón.

Mi mujer hacia gestos de dolor al sentirse de nuevo invadida por el metal tras la tralla que había recibido.

Acomodo el pollon en la entrada de su coño y se la clavo hasta el fondo.

Empezó a bombear con golpes cortos, profundos, mientras con el dedo daba círculos en la base del plug para movérselo dentro.

En tono suave casi con cariño le decía:

– Vamos Miri, putita, relájate córrete para mí, lléname la polla de tu flujo. Ahora no te follo, te hago el amor.

El ritmo acompasado de sus pollazos, el juego de su dedo en el plug, el ambiente que parecía rebajaba tensión, y mi mujer resoplaba de nuevo y respiraba entre cortado iba a correrse otra vez.

Jose Manuel al notar que Mirian contenía el aire para explotar, la saco de golpe y con la mano la abierta la azotó tres veces, cortándola el orgasmo, haciendo que Mirian se removiera como una fiera atada.

– Que te creías que te ibas a correr de rositas jajaaja, jodete zorra.

Se la volvió a clavar, volvió con al ritmo anterior y de nuevo jugando con el plug.

Mi mujer gemía, le gustaba, pero tras tantos orgasmos y pollazos parecía que ya no le quedaba carrete para más.

Jose Manuel se dio cuenta y me indicó:

– Meta la mano derecha por debajo, tócala el clítoris y con la izquierda me la pasa por detrás y la subas el coño rodeándome la polla.

Así lo hice, me gustaba palpar con ese pedazo de carne se hundía en mi mujer.

Sin ninguna duda empezó a hacer efecto, mi roce, su ritmo, mi mujer suspiraba de nuevo, aumentamos el ritmo para que llegara antes y cuando cogió de nuevo aire para explotar, se la volvió a sacar, apartándome a mi con el brazo, tiró del plug y rápidamente se la incrusto en el culo hasta el fondo, gritando un tomaaaa zorraaaa.

Mi mujer gritaba y chillaba, ya no sé si por que se había corrido, se estaba corriendo, se iba a correr o la estaba reventando.

Tumbado encima de ella los pollazos eran profundos y muy fuertes, hasta que se quedó clavado entero bramando y bufando.

Jose Manuel quedó rendido encima con el pollon clavado hasta el fondo.

– Desátala y quítala todo.

La desate, la quité la mordaza, estaba rota con los ojos cerrados. Al soltarla las manos, poso una de ellas sobre la pierna de Jose Manuel acariciándole. Él fue a levantarse, pero ella sujetándole se lo impidió.

– Espera que se ponga mas blanda, me duele un poquito. Le dijo.

Estaban terriblemente agotados, y yo seguía con la polla como una piedra.

Jose Manuel tras unos minutos se desclavo de ella con la polla ya morcillona, al sacarla la leche se le salía a mi mujer del culo que estaba brutalmente dilatado. Se puso a la altura de su cara.

– ¿Te lo tengo que decir otra vez? La dijo.

Mi mujer se bajo de la cama se poso de rodillas y volvió a engullir el pollon, con cariño limpiando todo.

– Ven Julito ponte aquí a mi lado. Las manitas atrás campeón.

Le obedecí, agarré mis manos por detrás adelantando mi pubis para que mi polla estuviera mas cerca de la suya y la boca de mi mujer.

Mirian se esmeraba comiéndosela.

Jose Manuel sin esperármelo me agarro la polla, y empezó a pajearme.

– Tranquilo Julito no me van los tíos, es para que te queda claro que hago lo que quiero contigo y tu mujer

Notar una mano extraña y el calentón que tenía, me corría sin poder remediarlo.

Cogiendo de nuevo a mi mujer del pelo la ordenó:

– Abre la boca zorra, tomate la leche de mi amigo Julio.

La hundió la boca en mi polla y empecé a derramarme. Mi mujer tragaba como podía, nunca me había corrido tanto, ella abrazaba mi capullo con sus labios mientras el me pajeaba corto pero fuerte para ella succionara todo.

Cuando terminé la levanto del pelo y la acercó a mi boca, Nos besamos y morreamos con ansia. Nos dio un azote a la vez a los dos en plan cariñoso y dijo:

– Sois la ostia, que bien me lo he pasado, vamos para la ducha que son las 6 de la mañana.

De nuevo el cabron demostraba su profesionalidad. Se había acabado la fiesta.

Nos duchamos entre gestos y risas los tres, algún sobo algún magreo por nuestra parte hacia Mirian y ella hacia nosotros, parecíamos tres amigos.

Nos acostamos en su habitación, el en una cama y nosotros en la otra.

A las 10 me desperté, mi mujer dormida como un tronco y Jose Manuel igual. Este estaba boca arriba, en pelotas con las piernas abiertas, ese barrigón enorme y el pollon que le colgaba hacia un lado, lo miraba y pensaba como lo había visto entrar en mi mujer con un misil.

Solo pensarlo y me puse de nuevo cachondo, estaba claro que ellos lo habían disfrutado a tope, pero el que menos sexo había tenido allí era yo.

Me baje a desayunar, el hambre me podía.

Tomé un zumo y unas tostadas y rápido me subí. Abrí con cuidado para no despertarlos, pero… sorpresa, no estaban en la cama. Los oí chismorrear en el baño, con sigilo me acerqué.

Ella en la encimera de las pilas, con una pierna colgando y la otra con el pie en su hombro de él bien abierta, sujetándole la cabeza y susurrando:

– Que bien me comes Jose uffff que rico, así.



Mi mujer me vio, me miró y me hizo un gesto de joder que bien.

El también se dio cuenta, pero me ignoró. Veía como la recorría toda la raja con esa legua gorda y grande, como se la metía en el culo, en el coño y como la mordía el clítoris.

Puso su boca como una ventosa y mi mujer se corrió apretándole la cabeza para que se lo comiera todo. Cosa que el hizo gustoso recreándose en dejárselo impoluto.

Se incorporó, la agarro del cuello y empezó a comerla la boca.

La aparto un poco y la subió las piernas, una a la encimera y la otra se la agarro con una mano del tobillo.

Acerco el pollon a su coño y se la fue clavando milímetro a milímetro, despacio, pero sin pausa.

Cuando ya la tenia ensartaba, se metió uno de sus pies en la boca. Eso es algo que a mí me encanta hacérselo y ella que se lo hagan, sus pies son preciosos y chupándoselo y dándole lengua entre los dedos empezó a bombear.

Eran envites secos fuertes, clavado al fondo, aumento el ritmo, y trayéndola hacia él, empezó a correrse con bufidos como siempre. Del coño de Mirian salían restos de semen y flujos mezclados mientras ella se corría también al sentir como la llenaba de leche caliente.

La soltó y ella se echo al suelo, el sonrió.

Se la cogió y la dejo limpia por completo.

Jose Manuel se metió en la ducha me miro y me dijo:

– Ven cojones follate a tu mujer, Miri apóyate en mí.

Mi mujer se abrazó a él, poniéndome el culo en pompa, la caía agua de la ducha que nos salpicaba a todos, abrió las piernas y se clave desde atrás. Notaba exceso de fluido entre su corrida, la leche de Julio y la dilatación del pollon, poco me rozaba, yo, pero el morbazo era brutal. Empecé a embestir con interés, me iba a correr. Mi mujer bajo su mano y se empezó a tocar. Con un apretón me clavé y a la vez me corrí dentro mi mujer mientras ella soltaba un siiiiiii, anunciando que también se había corrido con su paja.

Nos morreamos apasionadamente, y nos dijimos un te quiero bien sentido.

Jose Manuel sonreía.

Acabamos de ducharnos todos, nos vestimos y bajamos a la recepción.

Jose Manuel había pagado todo.

Nos despedimos muy cordialmente, y de forma muy respetuosa y educada yo un abrazo y mi mujer dos besos.

Estaba claro que volveríamos a vernos, pero eso es ya otra historia.

Valoracion y comentarios por favor y sigo con nuestras aventuras de 8 años en el mumdo liberal

genesis48madrid

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